viernes, 29 de octubre de 2010

Alternativas frente al problema ambiental


Rafael Isàs R.


¿Cuàles son las actitudes de la gente frente a los grandes problemas ambientales y a una perspectiva futura en verdad escalofriante?


Estas son las actitudes tìpicas:


- Resignaciòn:... "Ya no tiene remedio, todo està perdido".
- Providencia divina: ... "Està en las manos de Dios".
- Negaciòn: ... "No es tan grave como dicen".
- Paràlisis:... "El problema nos ha rebasado".
- Dejadez: ... "Todo se solucionarà a su debido tiempo".
- Individualismo: ... "Ese no es mi problema, le toca a otros resolverlo".
- Involucramiento: ... "Busquemos soluciones y actùemos".


De alguna manera, todos nos involucramos en cierto grado, y podrìamos tomar referencia a aquella frase escrita por Albert Camus en su obra "El mito de Sìsifo":  "La lucha misma hacia las alturas es suficiente para llenar el corazòn del hombre". Es la entrega hacia un fin la que importa y que le da significado al esfuerzo.


La actitud del involucramiento es la que nos otorga la mayor esperanza en estas horas decisivas de la humanidad, pero hay muchos caminos que se pueden tomar y no todos son iguales, ni todos prometen ser exitosos.


Paul Raskin, en su obra "The Great Transition" señala diversos escenarios alternativos para el futuro:


1. Un mundo de enclaves fortificados. Representa una soluciòn nada atractiva que implica un quiebre social, donde los estratos màs pudientes se refugian en fortalezas cercadas aislàndose de las demàs clases menos privilegiadas. Desgraciadamente, ya logramos apreciar varias manifestaciones de este tipo de soluciones directamente enfocadas al tema de la seguridad. Conlleva el gradual avance del autoritarismo, que puede agudizarse si las condiciones sociales y ambientales se deterioran aùn màs.


2. El mundo del mercado. Los apóstoles del mercado tienen fe ciega en la capacidad de los mercados y de la competencia para corregir autónomamente desequilibrios. Tienden a considerar al mundo natural sin fronteras, por lo tanto, incapaz para implantar restricciones a la acción humana. Son optimistas en cuanto que la economía tiene la habilidad para innovar y desarrollar tecnologías cada vez màs eficientes y limpias, lo que llevarìa a tener los problemas ambientales bajo control. Son fervientes creyentes del crecimiento económico.
3. El mundo de las reformas. Este camino enfatiza que una coordinaciòn efectiva entre gobiernos, científicos, organizaciones civiles y comunidades locales pueden hacer frente a los problemas y a encontrar soluciones. Sòlidas instituciones, leyes y políticas aplicadas a corregir deficiencias del mercado harían posible el cambio deseable.
4. El nuevo mundo sustentable. Esta visión global, que recién surge,  busca proteger comunidades naturales y humanas a través de cambios profundos en valores, estilos de vida y comportamiento humano. Se aleja de la concepción vigente del consumo material sin lìmites y se dirige hacia concretar conexiones estrechas a nivel comunitario y personal, la solidaridad social y una fuerte simbiosis con la naturaleza. Al crecimiento económico no se le percibe como algo indispensable y a las fuerzas del mercado se les asigna un papel ùtil, entre muchas otras herramientas disponibles.
5. El mundo social verde. Esta visión antepone lograr modificar el balance de  poder dentro de las sociedades, asì como modificar la inequidad en el acceso y distribución de los recursos. Se enfatizan los contextos políticos y sociales desde donde las decisiones clave son tomadas, por lo que se favorecen políticas de redistribución. Muchos partidarios de esta visiòn persiguen la descentralización y fuerte protección a las economías locales. Cuestionan la imparcialidad y habilidad de los gobiernos  centrales para poder guiar una cruzada hacia el comportamiento responsable.
Hasta ahora es el mundo de los mercados quien domina los diferentes niveles de poder a la hora de tomar decisiones, aunque suelen dar ciertas concesiones al mundo de los reformistas, pero la efectividad de estos caminos no ha sido exitosa, y sì en cambio ha puesto barreras a otras ideas que buscan transformaciones màs profundas.
Como puede percibirse en el estado actual que guarda el planeta, a través de múltiples indicadores que se utilizan, nuevos caminos necesitan ser implantados. Las soluciones que proponen el mundo sustentable y el social verde focalizan positivamente una visión innovadora para enfrentar el grave dilema ambiental. A fin de cuentas, para lograr cosas diferentes se necesitan recorrer caminos diferentes.
El gran reto de nuestra civilización es llevar a cabo la transición de un período de devastación a otro período donde la humanidad coexista de manera armònica con nuestro planeta. Tal vez esa sea la herencia màs valiosa que podamos dejar a las futuras generaciones.

Octubre 29, 2010
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Bibliografìa consultada
-          The Bridge at the Edge of the World; Speth, James Gustave.Yale University Press, 2008.
-          The Great Transition; Raskin, Paul. Boston: Stockholm Environment Institute, 2002.

martes, 5 de octubre de 2010

¿Què se està descomponiendo en la Tierra?

Rafael Isàs R.

Todo mundo sabemos que nuestro hogar, la Tierra, la tenemos en muy malas condiciones, pero ¿què tan malas? Hagamos un ràpido repaso a ocho grandes àreas globales, donde existe deterioro significativo.

1) Cambio climàtico. El calentamiento global es, sin duda, el problema màs preocupante. Los efectos probables a la salud: aumento en la desnutriciòn, con implicaciones directas en el crecimiento y desarrollo infantil; aumento de fallecimientos, enfermedades y lesiones, debido a las oleadas de calor; inundaciones màs severas; tormentas màs agresivas; fuego sin control; sequìas; y alteraciòn en la distribuciòn geogràfica de vectores de enfermedades infecciosas.

El Artico està calentàndose al doble del ritmo del resto del planeta, pudiendo desaparecer la capa de hielo en el verano del 2020. La organizaciòn Mundial de la Salud estima que se registran 150,000 fallecimientos cada año debido al cambio climàtico. Gran preocupaciòn existe por la subida del nivel de los mares, poniendo en riesgo àreas costeras en Egipto, Bangladesh y el Estado de Louisiana, en los Estados Unidos, lo cual implicarìa masivas migraciones de gente hacia zonas màs seguras.

Un capìtulo que preocupa especialmente a los cientìficos es que se superen ciertos niveles lìmites - tipping points -, pues de ser asì, se pueden desencadenar otros efectos en los sistemas ecològicos donde ya no existirìa la posibilidad de un punto de retorno o recuperaciòn.

2) Pèrdida de bosques. La causa principal es la limpieza de àrboles para dar paso a cultivos agrìcolas, que en el caso de paìses en desarrollo se realiza para explotar maderas tropicales, como uso de combustibles, expansiòn de cultivos destinados a la exportaciòn y otras presiones, principalmente provenientes para la extracciòn de minerales.

La desforestaciòn se extiende por todo el mundo, pero los niveles crìticos se encuentran en el Amazonas brasileño, en Indonesia (en pocos años, no dècadas, habràn desaparecido por completo los bosques de Sumatra y Borneo) y en la rivera del rìo Congo, en Africa.

3) Pèrdida de tierras. La desertificaciòn no sòlo implica que los desiertos se expandan, sino que la tierra sufre una degradaciòn extensiva, conviertìendose pràcticamente en tierra de desecho. La erosiòn, salinizaciòn, desvegetaciòn y compactaciòn de suelos son las principales manifestaciones.

La desertificaciòn se produce, principalmente, por el sobrecultivo, pastoreo intensivo y por las pràcticas de irrigaciòn ineficientes. Las consecuencias principales se pueden resumir en pèrdida de producciòn de alimentos, vulnerabilidad creciente hacia las sequìas y hambrunas, pèrdida de biodiversidad, prolieferaciòn de refugiados ecològicos y disturbios sociales.

4) Pèrdida de agua dulce. A diferencia de la energìa donde existen fuentes alternativas, no hay sustituto para el agua. Las fuentes de agua natural han sido afectadas extensivamente por la construcciòn de presas, diques, canalizaciòn, desviaciòn del curso de rìos, relleno de pantanos y otras modificaciones, incluyendo la contaminaciòn. De hecho, 70% de la demanda de agua se destina para actividades agrìcolas.

Desde 1950 el nùmero de grandes presas en el mundo se ha incrementado de 5,700 a màs de 41,000.

Si a lo anterior, se suma el problema de escasez en la distribuciòn de agua, debido a que la demanda se disparò seis veces a lo largo del siglo XX, y que lo harà en un 70% adicional de aquì al 2025, entonces se tiene un panorama realmente sombrìo sobre la disponibilidad de este recurso.

Como resultado de lo anterior, se estiman extensas privatizaciones en la distribuciòn de agua dulce. Grandes inversiones ya fluyen hacia este sector, cuyo mercado, sòlo en los Estados Unidos, alcanza la cifra de $150 mil millones de dòlares.

5) Pèrdida de reservas marinas. Una cifra nos dice todo: en 1960 sòlo el 5% de las reservas estaban siendo explotadas a su capacidad o excedidas, en el presente, ese nùmero es del 75%. De hecho la captura mundial de especies marinas ha ido en declive desde 1988. Especies como el pez espada, marlin, y atùn han descendido 90% de su inventario total, sòlo un 10% existe disponible.

El ambiente marino tambièn està siendo afectado por la destrucciòn de manglares, tierras hùmedas en las costas, contaminaciòn y arrastre de sedimentos. Cerca del 80% de la contaminaciòn de las aguas se origina en tierra firme.

6) Contaminantes tòxicos. Ciertos pesticidas y otras sustancias orgànicas pueden causar càncer y defectos de nacimiento, e interferir con el funcionamiento del sistema hormonal e inmunològico. Estudios de expertos de la escuela de medicina de Monte Sinai, en Nueva York, revelan que pràcticamente toda persona en la Tierra alberga en su organismo docenas de sustancias contaminantes y otros tòxicos. Los investigadores aùn no ponderan los efectos a largo plazo en la salud debido a la existencia de tal coctail quìmico.

Algo relativamente nuevo que se ha descubierto, como una subcategorìa tòxica, es la existencia de sustancias que desajustan el sistema endòcrinogeno ("mezcladores de gèneros"), las cuales son capaces de alterar el funcionamiento normal de las hormonas, provocando feminizaciòn, baja producciòn de esperma y hemafroditismo.

7) Pèrdida de biodiversidad. Tiene tres dimensiones: variedad genètica dentro de una misma especie; millones de especies individuales; y diversidad de diferentes ecosistemas. Al respecto se està dando una alarmante homogenizaciòn y simplificaciòn de la biodiversidad en esas tres dimensiones. Stephen Meyer, profesor de MIT, asegura que para los pròximos 100 años, pràcticamente la mitad de las especies existentes habràn desaparecido.

Para dar una idea de la rapidez en la extinciòn de especies, se estima que el ritmo en que ocurre ahora supera 1,000 veces la tendencia natural.

Desafortunadamente, este es un tema que provoca mucha indiferencia entre la opiniòn pùblica y no se aquilata debidamente que se trata de una pèrdida irreparable dentro de nuestro propio habitat, asì como la riqueza genètica que esta pèrdida representa. Las principales causas son la conversiòn de tierras hacia otros usos y otras actividades humanas que afectan el funcionamiento natural de los ecosistemas, como la invasiòn de especies no nativas, sobrexplotaciòn de cosechas o capturas de animales, influencia de quìmicos tòxicos, radiaciòn ultravioleta por el adelgazamiento de la capa del ozono, y la lluvia àcida.

8) Sobrefertilizaciòn con nitrògeno. Hoy en dìa, la producciòn de nitrògeno por parte del ser humano proviene de dos fuentes: 75% de fertilizantes y 25% de la combustiòn de energèticos fòsiles. Al ritmo actual, el ser humano està fijando tanto nitrògeno como lo hace la naturaleza y eso implica que permanece activo por largo tiempo, encadenàndose a travès de la biòsfera. En los depòsitos de agua la sobrefertilizaciòn con nitrògeno favorece la explosiòn de algas y la eutroficaciòn - la vida acuàtica muere por la falta de oxìgeno.

Consecuencias

Estos ocho problemas grandes no existen aisladamente, sino que constantemente interactùan unos con otros, de tal manera que tienden a empeorar la situaciòn general. La pèrdida de bosques, por ejemplo, contribuye a la pèrdida de biodiversidad, el cambio climàtico y la desertificaciòn.

Jane Lubchenco, ecologista, en su presentaciòn de 1998, como Presidente de la Asociaciòn Americana para el Avance de la Ciencia, afirmò que "...los humanos se han constituìdo como una nueva fuerza de la naturaleza. Estamos modificando sistemas fìsicos, quìmicos y biològicos en formas novedosas, a ritmos crecientes, y sobre amplios espacios geogràficos, jamàs registrados en la existencia de la Tierra...El desenlace de todo este experimento se deconoce, pero tendrà profundas consecuencias para toda vida en la Tierra".

Un punto clave, que habrè de comentar en otro texto, es que en 1994, 1,500 hombres de ciencia - incluìdos varios ganadores del Premio Nòbel - emitieron una peticiòn para que se pusiera mayor atenciòn a los problemas ambientales: "La Tierra es finita. Su habilidad para absorber desechos y afluentes destructivos es finita. Su potencial para proveer de alimentos y energìa es finita. Su capacidad para sostener nùmero creciente de poblaciones es finita. Sobretodo, estamos acercàndonos a muchos de esos lìmites. Las pràcticas econòmicas en curso que dañan al ambiente, tanto en paìses desarrollados como en desarrollo, no pueden continuar con el riesgo de que sistemas globales vitales serìan dañados màs allà de todo remedio".

Ante estos hechos, ¿còmo hemos respondido?

Ese serà un tema pròximo.

Boca del Rìo, Ver., Octubre 5, 2010

Fuente: Speth, James Gustave; The Bridge at the Edge of the World, Capitalism, The Environment, and Crossing from Crisis to Sustainability. Yale University Press. New Haven and London. 2008.

lunes, 4 de octubre de 2010

Hacia dònde va el mundo

Hacia dònde va el mundo

Rafael Isàs R.


Internacionalmente domina ya el consenso de que los daños ecològicos al planeta han sido sustanciales y que es hora de realizar profundos cambios en la economìa. Se habla ahora de implementar la visiòn de la sustentabilidad.

Pero hasta ahì llega el consenso.

La idea es que existe gran diversidad de puntos de vista acerca de lo que es necesario hacer para remediar la situaciòn y, para efectos de simplificaciòn, se puede decir que dominan tres tipos de estrategias a nivel mundial.

Una, la màs difundida y la que tiene mayor fuerza, definida por los protagonistas que la impulsan, es la de las intereses econòmicos y polìticos dominantes, consistiendo en disminuir el crecimiento de la poblaciòn, impulsar los avances tecnològicos y buscar el crecimiento de todos los paìses para traer bienestar general y acabar con la pobreza.

Aunque cualquier persona estarìa de acuerdo con las dos primeras recomendaciones, es en la ùltima donde se dan las profundas contradicciones. Es decir, seguir buscando el crecimiento econòmico a toda costa representa una falacia, sin sustento racional, pues presupone que no hay lìmites al consumo en la poblaciòn mundial, sin tomar en cuenta que el planeta es un sistema ecològico finito, cuya capacidad de regenerarse y de absorber desechos ha sido ya revasada. Pensar en que todos los paìses deben de crecer y generalizar pautas de consumo occidental implicarìa disponer de tres o cuatro planetas Tierra a nuestra disposiciòn para poder lograrlo.

Esta visiòn pone todo el ènfasis en los avances tecnològicos y que gracias a las aplicaciones cientìficas de hecho se podrìa seguir creciendo hasta el infinito, ignorando que el crecimiento en sì mismo implica tomar recursos naturales de manera creciente y de seguir tirando desperdicios al por mayor. Esta tesis, llamèsmola teconològica, ignora absolutamente las leyes termodinàmicas, pues por màs avances cientìficos que se apliquen a las actividades humanas, no se puede seguir creciendo a partir de la nada, ya que es imperativo continuar extrayendo recursos naturales nuevos para alcanzar la expansiòn deseada, y siempre habrà un desorden no controlado en los desechos que la misma actividad creciente genera.

El esquema que presenta esta opciòn es dejar intactos los mecanismos del sistema depredador, sin alterar gran cosa los hàbitos inducidos de consumo, el seguir persiguiendo las mayores tasas de rentabilidad, asegurar el funcionamiento de un sistema financiero que seguirà causando burbujas especulativas, a costa de la salud econòmica del resto de los sectores y, como resultado de todo lo anterior, seguir perpetuando las diferencias e injusticias sociales. Es seguir haciendo las cosas como hasta ahora, pero eso sì, con mayores avances tecnològicos, querièndole dar al sistema econòmico una fachada verde.

La visiòn hasta aquì descrita està sostenida por algunos economistas notables, siendo uno de ellos el profesor de la Universidad de Columbia, Jeffrey Sachs, con su visiòn globalizadora, que tanto encanta al gobierno norteamericano, mediante el uso de soluciones magnànimas, pero de pocos resultados tangibles. Sachs es tristemente recordado por sus fallidos planes de choque llevados a cabo en Bolivia y Argentina en las Amèricas, y en Rusia y Polonia, que llevaron al desastre a esas naciones. Recientemente publicò su libro "End of Poverty" donde recomendaba fuertes dosis de ayuda gubernamentales, vìa Naciones Unidas y sus agencias, que tampoco han dado ningùn resultado y sì, en cambio, han representado un significativo derroche de recursos financieros. Sachs se constituye como un profeta de la visiòn global, patrocinada, insisto, por Wall Street y sus seguidores neoliberales alrededor de mundo.

Otros ideòlogos que soportan esta versiòn tecnocràtica "verde", abusando del concepto de la sustentabilidad, son los economistas del Banco Mundial y Fondo Monetario Internacional; Anthony Giddens (En el lìmite: la vida en el capitalismo global); Thomas Friedman (La tierra plana), influyente columnista del New York Times; y toda una plèyade de premios Nòbel con perfil eminentemente financiero y monetarista.

Una segunda vìa, menos difundida, porque no es cubierta por los grandes medios de comunicaciòn, pero ya con algunos avances interesantes en los mismos Estados Unidos, Canadà y Europa, la difunden profesores y economistas de primer orden, como David Korten (Agenda for a new economy), Herman Daly (Ecological Economics), James Gustave Speth (A bridge at the end of the world), Paul Hawken (Blessed unrest), Muhammad Yunus (Hacia un mundo sin pobreza, y fundador del Grameen Bank), Lester Brown (Plan B.4) y John B. Cobb (For the common good), entre otros, consistiendo en soluciones desde abajo, a nivel local, y que se van sumando para ir diseñando una nueva economìa.

Este camino novedoso y singular privilegia la idea de reforzar a las unidades econòmicas que sì crean riqueza real, a base de cambios en su organizaciòn, en la manera responsable de hacer negocios, en respetar los ciclos y mecanismos ambientales (por ejemplo, practicar la agricultura orgànica de consumo local, en contra de la operaciòn de grandes consorcios agroindustriales exportadores), regular al màximo las actividades financieras, recuperando para las comunidades la posibilidad de acceder a recursos monetarios para impulsar proyectos locales, recobrar el monopolio de la emisiòn de dinero por parte del estado, evitando asì la necesidad de aumentar impuestos, y, en general, respetar las aspiraciones de la poblaciòn, en absoluta armonìa con la ecologìa.

La visiòn de una nueva economìa resalta la vocaciòn de una sociedad realmente sustentable, con papel preponderante de la propiedad comunitaria de los bienes de producciòn, sin que se busque el crecimiento material de manera indiscriminada, y sì en cambio subrayar aspectos clave del bienestar medidos a travès de indicadores que realmente tienen significado para las mayorìas, contrastando con los indicadores tradicionales como PIB, ìndices del mercado de valores, etc.

Esta segunda gran estrategia utiliza los mecanismos de mercado, en bùsqueda de recrear las ideas del estado de bienestar que tuvieron su auge despùes de la segunda guerra mundial, y a la vez regulando que las tasas de ganancia sean razonables, lo cual podrìa representar su punto dèbil, pues estarìa por determinarse què se considera como "utilidades razonables" y còmo podrìa evitarse el proceso de monopolizaciòn que de forma natural se reproduce en las clàsicas relaciones capitalistas. Hay ya ejemplos palpables de lo que se puede lograr a nivel comunitario sin el gran despliegue de recursos que patrocina el Dr. Sachs, asì los casos del estado de Kerala, en la India, la ciudad de Curitiba en Brasil, o la misma Cuba con sus unidades agrìcolas descentralizadas, que ya permean el mismo ambiente urbano de La Habana, prueban los alcances de esta ideologìa.

Una tercera vìa que va màs allà de las reformas y regulaciones, pues plantea deshacerse por completo del sistema capitalista con todo y su lògica de bùsqueda de utilidades como principal estìmulo para invertir y producir, ademàs de buscar que los medios de producciòn no sean de exclusiva propiedad privada, sino màs bien comunitaria y estatal, se desliga de la idea que se tiene de un socialismo centralizado y burocràticamente organizado a base de megaplanes que regìan toda la vida econòmica de los viejos paìses comunistas, principalmente ejemplificados por la desaparecida Uniòn Soviètica. Al contrario de esa experiencia històrica fallida y antidemocràtica, la alternativa que propone esta nueva visiòn es partir desde abajo, descentralizar el proceso, y que sean las mismas unidades locales y regionales las que planteen sus propios planes y estrategias. La suma de las voluntades participativas darìan diseño tambien a las grandes decisiones a nivel paìs. Esta vìa implica devolverle al dinero su autèntica funciòn de instrumento de cambio, y no de acumulaciòn, pues parte de la idea de que el bienestar comùn es el que debe de regir las decisiones econòmicas, formando una simbiosis estrecha con los mecanismo ecològicos.

La idea de la simbiosis entre relaciones sociales y sus ligas con la naturaleza la desarrollò Karl Marx desde la segunda mitad del siglo XIX inspirado por los descubrimientos del fìsico Justus Von Liebig a principios del mismo siglo, quien desde entonces ya criticaba las pràcticas de comercializaciòn agrìcola imperantes en Europa, señalando asimismo la extirpaciòn de nutrientes de la tierra que esa pràctica provocaba. De esa manera, fue cuando Marx advirtiò que existìa una peligrosa brecha en dicha simbiosis generada por la explotaciòn capitalista de la tierra, al darle la categorìa de mercancìa (commodity).

Los principales impulsores de esta visiòn radical lo constituyen economistas acadèmicos de la talla de John Bellamy Foster (autor del libro The Ecological Revolution), James Petras (autor de varias obras en torno al imperialismo), Henry Veltmeyer (El sistema en crisis), Fred Magdoff (The ABC of the Economic Crisis), Michael Lebowitz (The social alternative) e Istvàn Mèszàros (Social Structure and forms of Consciousness), inspirados varios de ellos por la obra de Paul Sweezy y Harry Magdoff.

El tercer camino examinado requiere de toda una revoluciòn del sistema econòmico, abarcando las relaciones sociales y la simbiosis comentada con el medio ambiente, y su realizaciòn requiere de un largo proceso. Venezuela es un ejemplo aùn incipiente de esta vìa, pero la organizaciòn de cìrculos comunitarios y representaciones consejales regionales constituyen los primeros pasos, al igual que los esfuerzos desplegados en el campo, al adoptar tècnicas agrìcolas sustentables.

Al examinar cualquiera de estos grandes caminos, y las variantes posibles, se percibe que para las dècadas que vienen en el mundo transitaremos por èpocas de cambio, pero serà la profundidad de la estrategia seguida y sus resultados traducidos en el bienestar de la poblaciòn lo que determinarà su èxito o fracaso. Lo que es determinante y urgente es el involucramiento de los habitantes terrestres, so pena de dejar en pocas manos decisiones que afectaràn a los casi 9 mil millones de habitantes que se espera tener para nuestro planeta en el año 2050.

Septiembre 17, 2010